

Nuestro cuarto chakra, el chakra del corazón, es el centro de todo el sistema energético y se encarga de una de las energías más poderosas que operan en ser humano: el amor. Es en el cuarto chakra (también conocido como Anahata) donde empieza a haber una experiencia colectiva, en contraposición a los tres chakras inferiores que son por definición los centros energéticos del ego. De los chakras inferiores se origina la sensación de separación del mundo y de individualidad. En este punto convergen y se integran los tres chakras inferiores que representan el ser material, vital e individual, con las energías superiores que dan una dimensión espiritual, mental y metafísica a nuestro ser. Es en esta rueda de energía donde se da una manifestación más sutil de nuestro carácter trascendente.
Anahata Chakra
El El chakra anahata (anahata significa «sonido no golpeado») simboliza la conciencia y la manifestación de amor. Anahata, que representa el elemento aire, tiene que ver con el centro de nuestros sentimientos. A menudo se asocia con el núcleo del centro del corazón espiritual, aquí sintonizamos con el palpitar mismo de la vida y lo expandimos mediante el cultivo consciente del prana en la respiración como si fuera a través del corazón.
Una vez que tenemos los chakras inferiores equilibrados, podemos fácilmente llegar al equilibrio en asuntos de vínculos emocionales, abriéndonos por tanto a la conciencia superior que se manifiesta espontáneamente cuando la compasión, la alegría y el amor son parte integral de nuestras vidas. Cuando somos capaces de estar por encima de nuestras propias emociones y de reconocer el amor en el flujo cambiante de los sentimientos, nos convertimos en amor. En ese momento empezamos a percibir mayores posibilidades para alcanzar una conciencia más elevada, una conciencia que nos hace sentir por encima de los aspectos más mundanos de la existencia. Aunque podemos cultivar una cualidad de conciencia centrada en el corazón en todas las prácticas de asanas y de pranayama, las extensiones acompañadas de diferentes pranayamas, son los elementos que estimulan de manera más directa la apertura y el despertar de estas cualidades del ser. También podemos recurrir a varias prácticas de meditación centradas en el corazón para inundar de vida, compasión y amor a nuestra conciencia y a todas las células de nuestro ser.
Kirtan Anahata
Radha Krishna
La concepción completa de Dios incluye a Dios y Sus energías, que existen simultáneamente con Él y son en cierto modo idénticas a Él. La suma de las energías de Krishna es Radha, Su consorte eterna. Como el sol y luz del sol, Krishna y Radha son uno.
Radha encarna la totalidad de amor por Krishna. Así Ella es conocida como la personificación de Bhakti, o devoción amorosa a Dios.
Amor a Dios es nuestro estado natural, ahora dormido. Por Su ejemplo puro, Radha es la inspiración que llama a cada uno para despertar de nuevo el amor por Krishna. Ella también concede misericordia para ayudarnos a conseguir ese objetivo.
Radha-Krishna son los aspectos femenino y masculino de Dios. Conocido como la Pareja Divina, juntos ellos son la manifestación completa de Dios.
Srimati Radharani es el complemento femenino y compasivo del todo supremo, que semeja la etapa perfecta de la naturaleza femenina mundana. Por consiguiente, la misericordia de Radharani se encuentra muy fácilmente a la disposición de los devotos sinceros, y en cuanto Ella le recomienda ese devoto al Señor Krishna, el Señor de inmediato acepta que el devoto sea admitido en el ámbito de Su compañía
Meditación
Pranayama
Dirgha Pranayama
Respiración en tres tiempos
Dirgha Pranayama es una respiración profundamente calmante, que ralentiza el proceso respiratorio. En realidad, aumenta la cantidad de dióxido de carbono en el torrente sanguíneo, de modo que el cuerpo aprende a funcionar de manera más eficiente utilizando menos oxígeno. Este aliento utiliza toda la capacidad de los pulmones, eliminando el aire viciado, las toxinas y mantiene el pecho y los pulmones flexibles y relajados. A menudo encontramos que nuestros niveles de energía aumentan después de practicar el Dirgha Pranayama. Esto sucede porque está renovando todo el sistema, mejorando la digestión también.
Técnica
Este ejercicio lo puedes realizar sentado o acostado boca arriba. Coloca las manos sobre el abdomen. Toma una inhalación profunda y lenta y deja que el aire viaje todo el camino hasta el vientre y hasta el fondo de los pulmones. Siente el movimiento de la respiración llegar hasta el vientre notando como realmente se expande. Haz de tres a cinco respiraciones manteniendo esta etapa de respiración abdominal. Luego continúa llevándo las manos a los costados sobre las costillas y lleva la respiración a esta zona media sintiendo una expansión de la caja torácica. Permanece de tres a cinco respiraciones en esta etapa. Continua llevando las manos sobre el pecho. Inhalando deja que el aire viaje hacia arriba por debajo de los hombros mientras llena los pulmones completamente, sintiendo incluso que el pecho y la parte superior de la espalda se expanden. Permanece de tres a cinco respiraciones en esta etapa. Ahora unamos las tres etapas en una sola respiración. Inicia inhalando en el vientre, ve subiendo a las costillas y finalizå en la parte alta del torso. Puedes apoyarte de tus manos para sentir como cada parte se expande. Luego exhala lentamente de arriba hacia abajo; dejando que el aire se libere primero del pecho, luego de la caja torácica y por último del vientre.
Finalmente, lleva tu vientre hacia atrás, a la columna vertebral, con suavidad; a medida que los músculos abdominales al final de la exhalación se contraen para expulsar todo el aire residual. Comienza haciendo 3 rondas completas, luego toma un descanso y regresa a la respiración normal. Si te sientes bien, haz unas cuantas rondas más; y trabaja hasta llegar a hacer de 8 a 10 rondas completas de inhalación/exhalación. Entonces descansa.
Pancha Vayus
Meditación Anahata
